Que Bonito

"A los seis meses de embarazo, le detectaron la hidrocefalia y nos dijeron que venía sin manos; nos lo pintaron muy mal, porque nos hablaban de un niño en estado vegetativo, en silla de ruedas y que no iba a llegar a los ocho años", ha manifestado Toñi.
Sin embargo, la madre ha indicado que la familia se concienció de que "venía lo que venía" y desde ese momento, supo que su hijo iba a ser "un luchador".
Lo que sus padres desconocían era que Adrián iba a experimentar una inusual pasión por la música, un arte que le ha acompañado desde pequeño y que le sirve de bálsamo ante las situaciones de dolor.
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